Estudios en el exterior
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Estudios en el exterior

Estudiar en el exterior desde Colombia parecía imposible hasta que lo hice. Después de mi viaje en bicicleta por el país, decidí formarme como chef en España y más tarde continuar mis estudios en Australia. Esta es mi experiencia y los consejos que te pueden ayudar a estudiar y trabajar fuera del país.

Decidir estudiar en el exterior: cómo empezó mi camino

Justo después de hacer el viaje por Colombia en bicicleta en enero del 2014 llegué a Medellín con la intención de viajar, de irme lejos, obviamente sin dejar a un lado mis estudios y empezar a formar lo que iba a ser mi futuro para esos próximos años. Una cosa ya había decidido: no iba a estudiar veterinaria como lo dije en el blog anterior. Pero viendo lo que hacían la pareja de viajeros que conocí en Cartagena, me dije: yo quiero ser chef e irme a viajar por el mundo.

Quería estudiar en una buena academia de cocina, y había una en Medellín que era bastante famosa. Tenía 18 años y la verdad esa era como la mejor opción, aunque la carrera duraba 4 años, más el año de prácticas, algo que para la cocina en ese momento me parecía demasiado.

En ese momento llegó una tía, la cual vive en España, específicamente en Bilbao, y me dice que me vaya a estudiar allá, que las mejores escuelas de gastronomía estaban en España y una de las mejores cocinas. Para nadie es un secreto que la comida española es de las más ricas y reconocidas del mundo.

Obviamente, una de las cosas que yo pensaba era que me iba a salir carísimo. Uno siempre cree que estudiar por fuera, más en un país como España, es caro, pero estaba bien lejos de la realidad.
Recuerdo que en el lugar donde quería hacer mi carrera de gastronomía en Colombia, el semestre estaba alrededor de los 4’500.000, que para esa época eran alrededor de 1.700 euros. Pero cuando buscamos la escuela de cocina en Bilbao, el año estaba en 1.500 euros, lo que salía muchísimo mejor. Estudiaba en una de las mejores escuelas de España, además de que salía con el nombre de haber estudiado en ese país.

Estudiar en el exterior desde Colombia

Estudiar en España: visa, homologación y experiencia real

El proceso fue el siguiente: en ese tiempo a los colombianos todavía les pedían visa, por lo que me tocó sacar una visa que me permitía estar en España por 6 meses mientras homologaba todos mis estudios y mis papeles allá. Hoy el proceso es mucho más sencillo, ya que no es necesario sacar esa visa.
Lo primero que hice en Colombia fue homologar y apostillar mi diploma del colegio, certificados estudiantiles, notas de los últimos 5 años y varios papeles más como antecedentes judiciales, entre otros. Fue un proceso engorroso, pero nada difícil. Ya en España me tocaba convalidar mis notas del colegio para ver qué nota media sacaba. De ahí, dependiendo del puntaje, podía estudiar una cosa u otra.

La verdad tenía muy buen promedio: de 10 tenía como 8.5, y para cocina necesitaba como 6. Inclusive me decían que con esas notas podía entrar a prácticamente cualquier carrera. Todo el mundo se sorprendía por la decisión que estaba tomando de ser chef. La gente me decía que era bastante dura la profesión, y sí, aunque de eso me iba a dar cuenta mucho después.

La verdad es que, aunque el proceso fue largo, no fue para nada difícil. En menos de 6 meses ya tenía mi visa de estudiante y mi cupo en la escuela de gastronomía. Empecé mi formación de 2 años, y yo estaba feliz: estaba en un nuevo país, en otro continente, en el cual tuve la oportunidad de trabajar desde el inicio. Mientras estaba en época de estudios, trabajaba en el bar de esos mismos familiares que me habían recomendado irme para allá.

Cada que salía a vacaciones despegaba. Viajar en Europa es bastante sencillo y seguro. Si ya me había ido en bicicleta por todo Colombia, viajar por España y Europa no iba a ser más difícil.

Trabajar y viajar mientras estudias en España:

Me organicé bastante con lo que ganaba y así me permitía viajar varias veces al año, siempre haciendo el viaje más largo en verano, cuando normalmente me iba por dos meses a viajar por Europa.

Estuve casi 3 años en España viviendo, estudiando, trabajando y viajando por el país y el continente.

Cuando terminé de estudiar, en el último viaje de verano, me di cuenta de que definitivamente necesitaba aprender inglés. Y aunque nunca me dio miedo entrarle a la gente y conseguir amigos, obviamente el idioma era una gran barrera. Sobre todo, porque aparte de España, ningún país hablaba español y, para serles sincero, casi nunca conocí algún latino o español en mis viajes con el que me pudiera comunicar.

Y es que, aunque varias veces viajé con amigos que sabían inglés, francés o alemán, la gran mayoría del tiempo viajaba solo. Y viajando me di cuenta de que, si quería seguir viajando y trabajando por el mundo, debía aprender inglés.

Estudiar en Australia: requisitos y oportunidades laborales

Así que volví a Colombia después de ese verano en España y tomé la decisión de irme a Australia a estudiar y trabajar. Muchachos, yo no sé si todos tenían algún sueño de pequeños, pero mi sueño siempre fue visitar Australia. Desde muy pequeño sentía una verdadera fascinación por este país y toda la biodiversidad que tiene. Como les dije, yo siempre había querido ser veterinario y Australia es especialmente famoso por sus animales. Aunque definitivamente, mires por donde lo mires, el país es increíble.

El proceso en Australia tampoco fue difícil, aunque sí fue costoso. Me fui en octubre del 2017 y en ese tiempo el curso de 6 meses me costó alrededor de 22 millones de pesos, que equivalían aproximadamente a 7.500 dólares, incluyendo los vuelos desde Colombia y el seguro. Para pagarlo pedimos un préstamo en el banco, que sin son juiciosos en menos de 6 meses lo podrían tener saldado. Incluso me sobró para poder seguir con mis estudios después. Créanme que, en Australia, si uno es organizado, puede estudiar, trabajar, ahorrar y vivir con una calidad de vida increíble.

Estudiar en el exterior desde Colombia

Además, había que tener unos 30 millones en una cuenta, que en ese tiempo podían ser prestados incluso por un familiar de tercer grado. Así que, si no tenían el dinero ustedes o sus padres, un familiar podía responder por ustedes, aunque en realidad ese dinero nunca se tocó ya que empecé a trabajar prácticamente desde que aterrice en el país.

Obviamente, en Australia yo no me pensaba quedar solo 6 meses. Antes de irme, yo había estudiado durante 4 meses de forma intensiva en Colombia, por lo que no llegué en un nivel tan bajo. Además, en mis viajes la verdad es que también había aprendido un montón. Esos 6 meses de inglés fueron más que suficientes para quedar en el nivel C1, que en Australia se llamaba Advance. De ahí apliqué a otra visa de estudiante para hacer un grado como técnico en administración de hoteles y restaurantes, lo que me permitió extender mi visa de estudiante por alrededor de dos años mas.

En Australia encontré trabajo desde la semana 1 y, básicamente, trabajé en esa misma empresa durante los 3 años que viví en el país, empezando como ayudante de cocina y creciendo hasta llegar a ser segundo de cocina.

Consejos para estudiar en el exterior:

El consejo que les quiero dar es que no crean que estudiar en el extranjero es imposible o demasiado difícil. Muchas veces, por obvias razones, lo más importante es tener el dinero, pero también conocí muchas personas que, por sus notas en el colegio o en la universidad, ganaban becas o medias becas para estudiar en otros países.

Además, conocí a personas que, por su profesión y puesto de trabajo, las mismas empresas los mandaban al exterior para mejorar sus perfiles.
Yo siempre digo que el primer paso es no descuidar los estudios, incluso desde el colegio. Como les conté, en España me decían que con buenas notas prácticamente podía entrar a cualquier carrera. Y pasa lo mismo en muchos países: entre mejor sea tu promedio y tu disciplina, más fácil se abren las puertas.

Otra cosa clave es no quedarse con la primera información que aparece. La verdad es que investigar bien las universidades, los convenios que tienen y las becas disponibles hace toda la diferencia. Yo mismo me sorprendí al ver que estudiar en Bilbao me salía más barato que en Medellín, y eso fue gracias a que alguien me ayudó a mirar más opciones. Hoy en día esa información está en internet, en la palma de la mano, y solo hace falta sentarse con paciencia a buscarla.

En cualquier país, además de estudiar, uno puede trabajar. En España, por ejemplo, empecé en el bar de mi familia, y en Australia encontré trabajo desde la primera semana. No importa si es de mesero, en cocina o en oficios que nada tengan que ver con tu carrera: todo suma, y ese dinero me permitió no solo sostenerme sino viajar bastante.

Un consejo que ojalá todos apliquen es llegar con algo del idioma. Yo había estudiado inglés intensivo en Colombia antes de irme a Australia y eso me dio ventaja. Allá lo reforcé y terminé alcanzando un nivel avanzado. No hay nada más duro que llegar sin saber comunicarte y sentirte perdido; aunque sí se aprende rápido, llegar con bases te da confianza.

También es importante entender que uno no está solo. En todos los lugares donde estudié o viajé conocí redes de estudiantes, o simplemente grupos de amigos que iban por lo mismo. Eso ayuda a que la experiencia sea menos dura, y abre puertas a oportunidades de trabajo, vivienda y hasta viajes compartidos.

Por último, algo que pocos cuentan: el dinero. Más allá de la matrícula, uno debe calcular bien la vida diaria. Vivienda, transporte, alimentación, seguro médico, todo eso suma. Lo mejor es hacer un presupuesto antes de viajar y tener siempre un plan B en caso de que algo no salga como esperabas. Yo vi gente quedarse sin opciones porque no tenían claro cuánto iban a gastar realmente.

Al final, no se trata de ser millonario ni de tener todos los recursos listos. Se trata de las ganas de estudiar, de mejorar, de estar dispuesto a buscar información y a dar el paso. Lo que parecía un sueño lejano al final terminó siendo mucho más alcanzable de lo que yo creía.

Reflexión final: estudiar afuera cambia la vida

Después de todo lo vivido, entendí que estudiar afuera no es un lujo inalcanzable, sino una decisión que cambia la vida. Lo que empezó con una bicicleta y un sueño de ser chef terminó llevándome a conocer otros continentes, aprender un idioma, crecer como persona y abrirme caminos que nunca imaginé.

Gracias por leer este blog y acompañarme en este pedazo de mi historia. Si te gustó, te invito a seguir leyendo los otros capítulos donde voy compartiendo experiencias, viajes y aprendizajes que me marcaron. Cada relato es diferente, pero todos tienen algo en común: la manera en la que los sueños se vuelven posibles cuando uno se atreve a dar el primer paso.

Este capítulo fue solo una parte de todo lo que vino después. Estudiar en España y Australia me enseñó que los sueños no tienen fronteras y que con el plan correcto, todo se puede lograr.
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